(c) El Nuevo Siglo, 19 de mayo de 2008
Un concepto del Alto Tribunal sobre si los congresistas que se han
declarado impedidos para votar el articulado deben seguir haciéndolo,
sacaría del ostracismo al proyecto, que sin ponentes y cada vez menos
tiempo para aprobarse, parece hundirse
En suspenso continúa la definición sobre el destino de la Reforma
Política. El proyecto, que cuenta con sólo un mes para superar las
votaciones en Comisión Primera del Senado y plenaria de esa Cámara, se
enfrenta a un mar de inhabilidades. por cuenta de la implicación que en
los procesos de la parapolítica presentan a diferentes niveles varios
miembros del Congreso.
Las dudas en torno a la supervivencia del articulado van, sin embargo,
más allá. Mientras que la oposición denunció un supuesto sabotaje de
parte del Gobierno Nacional que paradójicamente, señalan, se convirtió
en el principal contradictor de la Reforma, Juan Carlos Vélez,
presidente de la Comisión Primera, se declaró impedido para designar
ponentes, en razón de su calidad de reemplazante del condenado ex
senador Mauricio Pimiento.
A ello se sumó que otros miembros de la Célula Legislativa, incursos en
investigaciones preliminares por parte de la Corte Suprema de Justicia
por presuntos nexos con paramilitares, se declararon a su vez impedidos
para decidir sobre el impedimento presentado por Vélez.
Calendario en mano
Así las cosas, no fue posible votar la pertinencia de las inhabilidades
ni designar un presidente ad hoc que nombre a los ponentes.
Esto impidió que las discusiones sobre el proyecto avanzaran la semana
pasada. “Todo se redujo a debates sosos y etéreos”, consideró Samuel
Arrieta, senador de Convergencia Ciudadana e integrante de la Comisión
Primera.
“Nos preocupa la actitud dilatoria del Presidente de la Comisión, quien
se declaró impedido y con ese argumento no ha querido nombrar
ponentes”, señaló a su turno, Parmenio Cuellar, del Polo Democrático
Alternativo y también miembro de esa Célula Legislativa.
“La Reforma Política se esta hundiendo por culpa del Gobierno y su
bancada”, sentenció el senador liberal Héctor Helí Rojas, quien agregó
que “hay que tener en cuenta que entre su aprobación en Comisión y la
llegada a Plenaria, hay que esperar ocho días. Es decir que por tiempo
la Reforma Política esta muriendo”.
En efecto, sin ponentes, con una audiencia programada para el próximo
jueves y sin una fecha definida para su votación en Comisión Primera,
el calendario se vislumbra estrecho.
De votarse una semana después de la audiencia del jueves, es decir el
29 de mayo, tendrán que pasar ocho días para que Senado aborde el
articulado. Tras la designación de ponentes, las audiencias y las
discusiones, la votación se llevaría a cabo sobre la semana del 16 de
junio, es decir, la última posible para hacerlo, pues la legislatura
finaliza el 20 de junio.
Pendiendo de un concepto
Según Rojas, algunos parlamentarios “están tomando los impedimentos
como pretexto” para propiciar el hundimiento de la Reforma. Esta
situación podría aclararse esta misma semana, cuando el Consejo de
Estado se pronuncie sobre el concepto que solicitó el senador
conservador Eduardo Enríquez Maya, contra quien la Corte adelanta una
investigación preliminar por parapolítica.
El legislador le pidió al alto tribunal aclararle si, tratándose de una reforma constitucional, debe o no declararse impedido.
De acuerdo con la sentencia 1040 de 2005, sobre la aprobación de la
reelección presidencial, “la Corte Constitucional da a entender que no
estaríamos inhabilitados”, explicó el legislador.
El Tribunal Constitucional aclara que tratándose de reformas a la Carta
Magna, no existen impedimentos. Indica que como se trata de normas de
tipo general, abstracto e impersonal que rigen de igual forma para
todos los ciudadanos, el impedimento no opera.
De acuerdo con la Corte, señaló por su parte Cuellar, “no puede haber
conflicto entre la Constitución y los miembros del Congreso. La norma
no es para unas personas. Es para todos. La Corte dice que si llevamos
al extremo el tema, cuando se trate de reformar el Congreso, los
congresistas tendrían que declararse impedidos”.
“Como se trata de una reforma constitucional y esa posición va a
endilgar un beneficio común, no veo por qué entonces puede haber
impedimento para no contribuir al debate”, indicó por su parte Enríquez
Maya.
Según fuentes consultadas por EL NUEVO SIGLO, el pronunciamiento del Consejo de Estado se conocerá entre hoy y mañana.
Lo que sigue
El concepto dará luces claras sobre el destino de la Reforma Política.
Haciendo cuentas con base en los impedimentos presentados, sólo un
concepto favorable del Consejo de Estado podría sacar la Reforma a
flote, pues con casi de la mitad de la Comisión Primera inhabilitada
para votar, el proyecto está condenado al fracaso.
Mientras que algunos como Arrieta califican el articulado como una
forma de sostener “una actitud seudomoralista para quedar bien ante la
opinión pública” y optan por apostarle al Plan B que será presentado al
Legislativo el próximo 20 de julio, Rojas, desde el liberalismo
califica como “una especie de suicidio” el hundimiento de la Reforma.
Incluso el Polo, aclarando que sanciones como la ‘silla vacía’ no
interfieren con su propuesta de Asamblea Constituyente, ha decidido
jugársela por la Reforma.
Por ahora, y en virtud del concepto que emita, la suerte del articulado
parece estar en manos no de los partidos sino del Consejo de Estado.