(c) El Nuevo Siglo, 19 de mayo de 2008
Dos senadores, un ex gobernador, un ex alcalde, una representante y un
ex congresista hacen, por ahora, parte de este escándalo que, con los
datos que ya tiene la Fiscalía y avalados por la Interpol, promete
llevar a los estrados a políticos nacionales y extranjeros
Cuando el país no se ha terminado de enterar de los estragos de los
nexos entre la clase política y los paramilitares, ya se comienza a
develar un escándalo de iguales proporciones: la Farcopolítica.
Si bien se espera que la Fiscalía comience esta semana a revelar los
contenidos más polémicos de los archivos hallados en el computador del
abatido vocero de las Farc, Raúl Reyes, desde el año pasado las
autoridades tienen en la mira a seis políticos, cuatro de los cuales ya
están tras las rejas.
Diferencias entre escándalos
Aunque aún es muy temprano para comparar la parapolítica de la
farcopolítica, muchos ya aseguran que ésta última será más grande que
la primera, por cuenta de las presuntas pruebas que aportarán los
archivos en contra de políticos extranjeros.
Algunos hasta esperan que miembros de la coalición de oposición terminen involucrados en el eventual proceso judicial.
Sin embargo, en febrero del año pasado, cuando apenas comenzaban a
descubrirse los nexos entre la ilegalidad y la política, sólo cinco
congresistas habían sido involucrados: Álvaro Araujo (renunció, está
detenido y en juicio), Mauricio Pimiento (detenido y en juicio), Dieb
Maloof (condenado), Luis Eduardo Vives (detenido y en juicio) y Alfonso
Campo (condenado).
Hoy la cifra de involucrados sobre pasa el centenar.
Los primíparos
El naciente caso de la farcopolítica comenzó en los estrados judiciales
sólo hasta hace algunos meses, cuando la Corte Suprema de Justicia
anunció que iniciaba una investigación preliminar en contra de los
entonces congresistas Luis Fernando Velasco, Luis Almario y la
representante Gema López.
Tanto Velasco como Almario renunciaron a sus investiduras este año y
tienen investigaciones preliminares pendientes por el proceso de la
parapolítica.
Pero sus procesos no son tan similares como parece.
El ex legislador liberal fue capturado a inicios de marzo por orden del
Alto Tribunal por presunto cohecho, después de que se encontraran
pruebas que lo involucraban con los paramilitares del bloque cacique
Nutibara en el Valle.
Entretanto, el ex congresista caqueteño fue cobijado por una orden de
captura este año por su presunta participación en el crimen de la
familia Turbay Cote en Florencia.
Ambos están esperando el resultado de las respectivas investigaciones
preliminares que adelanta la Fiscalía, entidad que lleva ahora sus
procesos.
El caso de la representante López, también oriunda del Valle, aún está
en averiguación preliminar en la Sala Penal del Alto Tribunal. Por
ahora, la congresista ha asegurado que no renunciará a su investidura.
Los reinsertados, clave
Los ex miembros de las Farc se han convertido, en esta primera etapa del escándalo, en testigos clave para las investigaciones.
Tal es el caso del senador Mauricio Jaramillo y su hermano, Guillermo
Alfonso Jaramillo, ex gobernador del Tolima, quienes el viernes de la
semana pasada fueron involucrados en este caso, por medio del
testimonio de dos presuntos ex miembros del frente Tulio Varón de las
Farc.
Leyer García, alias John Freddy y ex miembro de este grupo, denunció
que a inicios del 2000 acompañó a varios guerrilleros de su frente a
reunirse con dirigentes del Tolima, incluidos el Senador y el ex
mandatario regional.
En la reunión, de acuerdo con la declaración, el Senador le pidió a los
guerrilleros que dejaran hacer proselitismo por las regiones que tenían
controladas. A cambio, una vez llegara al poder, “él y otros amigos
iban a trabajar por el canje. Para ese tiempo, todavía no se ventilaba
lo del intercambio humanitario, sino el canje”, según atestiguó alias
John Freddy.
El ex guerrillero reveló, además, que los hermanos Jaramillo le
prometieron al frente “contratos para los que ellos dijeran, que iban a
crear unos puestos de participación para integrantes del PC3”, reveló
el detenido ex guerrillero, condenado a 40 años de cárcel por asesinato
y rebelión.
No obstante, puede que este ex guerrillero sea un enlace clave entre
las Farc y los políticos, ya que desde el año pasado le pidió al
entonces director nacional de Fiscalías, Germán Rozo, que le deje
adelantar sus declaraciones sobre este nuevo capítulo que se abre de
los nexos entre la ilegalidad y la política.